EL PERDÓN

EL PERDÓN
By: Patricia R. Morales

La capacidad de perdonar es una virtud la cual todos debemos tener, ya que Dios nos enseña a través de los tiempos como EL nos ha venido perdonando, dándonos la oportunidad de empezar de nuevo, de corregir nuestros propios errores.
El perdonar no es para favorecer o premiar al que te ofendió o te hizo tanto daño, NO, el perdonar TE HACE LIBRE A TI, pues cuando vives lleno de rencor, también te llenas de amargura, de tristeza, soledad y el dolor es constante, más aún  cuando ves a esa persona que te hizo tanto daño.
Pero al tu perdonar, ERES LIBRE, y ya no sentirás absolutamente nada al ver aquella persona, quizás hasta sientas lástima .
Para comenzar debes perdonarte a ti mismo por no darte la oportunidad de amarte, de aceptarte tal cual eres, pues muchas veces buscamos la aceptación de los demás y comenzamos a querer ser como ellos imitando apariencia de lo que no somos,  cuando Dios te ha creado a su imagen y semejanza,  por lo cual eres perfecto ante sus ojos, no necesitas imitar a nadie para ser aceptado, comienza por aceptarte tú mismo.
El perdón es la parte más importante del proceso de aceptación, pues si no perdonas o aprendes a pedir perdón, tu vida estará llena de amargura, rencor, soledad, y falta de amor.
Jesucristo vino a este mundo para ser nuestra luz, nos enseña que el perdonar nos da libertad.
Cuando nos dice que si nos dan en una mejilla ofrezcamos la otra, no significa que nos vamos a dejar pisotear, NO;
significa que perdonemos al que nos ofendió, que si esa persona que te hizo tanto daño necesita tu ayuda, le tiendas la mano demostrándole tu capacidad de amar como Jesucristo ama; amando a tus enemigos así como El lo hizo y lo sigue haciendo.
Al morir Jesucristo le pidió al Padre el PERDÓN sobre los que lo estaban acusando, humillando  y crucificando, aún cuando estaba en el dolor y la agonía, EL estaba intercediendo por aquellos que lo odiaban sin motivo alguno, pidiéndole AL Padre que los perdonará, pues EL ya los había perdonado.
A veces se nos hace mas fácil pedir perdón que perdonar, pues las heridas que hay en nuestro corazón son muy profundas que creemos no vamos a sanar. Pero Jesucristo sana toda herida, su amos es tan grande que EL puede transformar la tristeza en gozo, el llanto en alegría y su amor es tan grande que nos da la capacidad de poder perdonar y amar, aún cuando creemos que no somos amados. Cuando dejamos que SU amor llene el vacío que las heridas y el dolor dejan en nuestro corazón, es tan suficiente que aprendemos a ver las cosas de una manera diferente, pero hay que querer ver las cosas diferente, hay que anhelar esa hermosa transformación de Dios en nuestras vidas.
Abramos nuestro corazón si condición a Jesucristo, permitámosle obrar en nuestra vida como a EL le place, pues es su deseo que todo nos vaya bien.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

TESTIMONIO 2 - Pastora Patricia R. Morales

ERES VALIENTE

TESTIMONIO 3 - Pastora Patricia R. Morales